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Actualidad Educativa

22/05/2020

Con más tiza que bits

Antes muchos se preguntaban si la escuela -como institución- no había cumplido ya su ciclo. Había una sola forma de responder esta pregunta.

Con más tiza que bits

Hubo un tiempo antes de la pandemia. Y hubo un tiempo en que muchos, en el campo de la educación y afines, honestamente se preguntaban si la escuela -como institución- no había cumplido ya su ciclo. Si acaso con las nuevas tecnologías, la Internet ubica y demás, no había llegado el momento de que todos -grandes y chicos- se formasen online. Educación a medida, personalizada y de acuerdo a las posibilidades y necesidades de cada uno, era la consigna.

Había una sola forma de responder este interrogante y era que hubiese algunos países dispuestos a cerrar las escuelas por un tiempo, para hacer el experimento y ver qué pasa. Bueno, en eso estamos. No las cerramos del todo, pero las escuelas funcionan a media máquina desde la distancia.

Y lo que nos ofrece el panorama es bastante distinto a lo que imaginaba la literatura educativa biempensante.
Trasladada de vuelta a las familias, al núcleo más privado de la sociedad, la educación está sometida de nuevo a las mayores de las desigualdades, entre quienes tienen más o menos conectividad, libros en la casa, padres con la posibilidad de acompañar en los aprendizajes y un ambiente acorde.

Pero el experimento está dejando otras enseñanzas, como la centralidad de las emociones en la educación. Y qué tan complicado es enseñar y aprender sin el contacto humano, presencial, sin la mirada a los ojos del otro.

De hecho, los maestros están produciendo por estos días una enorme cantidad de iniciativas pedagógicas, que nacen de la experiencia de cada grupo de alumnos en su contexto. Y que poco tienen que ver con los programas que diseñaron los gurúes de las “TechEd”. Si bien usan la tecnología, las propuestas que están surgiendo tienen mucho más de tiza que de bits. De cálido pizarrón más que de fría planilla de Excel o presentaciones en Power Point.

Nadie sabe cuándo ni cómo termina esto de la pandemia, pero sí que la educación ya nunca será la misma. Más allá de que sea presencial o a distancia, alumnos, docentes y familias habrán acumulado estos meses una suma de experiencias a las que siempre se podrá acudir.
Y lejos de haber cumplido su ciclo, sin duda alguna, la escuela saldrá más fortalecida.

FUENTE: Clarín