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Actualidad Educativa

08/07/2020

Vacaciones de invierno. ¿Qué hacer con los chicos encerrados en casa?

Los especialistas consideran que es importante que los niños y adolescentes puedan descansar de las clases online y que se flexibilicen rutinas, como la hora de dormirse y despertarse y el tiempo que pasan frente a las pantallas.

Vacaciones de invierno. ¿Qué hacer con los chicos encerrados en casa?

No habrá paseos por la ciudad. Tampoco visitas de amigos. Ni idas al cine o al teatro. En las plazas de la ciudad y el conurbano bonaerense, no se verán niños jugando, ni grupos de adolescentes reunidos sacándose selfies. Esa será la postal de las atípicas vacaciones de invierno que se aproximan, previstas para la segunda mitad de este mes, entre el 20 y el 31. Frente al aislamiento obligatorio para frenar la propagación del nuevo coronavirus, las familias deberán quedarse en sus casas durante el receso escolar. ¿Qué hacer con los chicos en este período de descanso, encerrados entre cuatro paredes?

Para algunos padres, perder la rutina de las clases virtuales es una preocupación. Para otros, un alivio. Los especialistas consideran que es importante que los niños y adolescentes puedan descansar de las clases online y que se flexibilicen ciertas rutinas, como la hora de dormirse y despertarse, o la cantidad de tiempo que pasan frente a las pantallas. Si ambos padres trabajan a distancia, recomiendan turnarse para compartir al menos una vez al día una actividad con los hijos.

Los juegos de mesa, las películas y las series se imponen como alternativa para entretenerse en cuarentena. "Queremos descansar, estamos agobiados de tantas clases de Zoom. Tienen tres por día cada uno", afirmó Carolina González, de 45 años, madre de dos chicos de 9 y 12 años que asisten a una escuela primaria de Villa Urquiza. "Para las vacaciones, a Netflix le voy a sumar los alquileres pagos de Flow y estoy pensando en sumar Amazon Prime. Mi hijo varón arrancó un curso de robótica una vez por semana. Es interesante. Le dan trabajos para hacer y se entretiene. Aporta a que por lo menos dentro de lo que hace en la computadora, haga otra cosa y no solamente jugar videojuegos", completó.

Precisamente los especialistas indican que es necesario descansar de las clases online. No sólo para los padres, que deben ayudar a sus hijos con las tareas, sino también para los propios chicos. "Las clases virtuales cansan y agotan mucho. Hay que tener mucha concentración para estar atento a todo lo que pasa en la pantalla. Los chicos necesitan descansar de esta actividad. Las vacaciones van a ser un alivio y un descanso de esas clases donde hay que estar presente con la cámara y que son muy exigentes", apuntó Felisa Widder, médica pediatra, psicoanalista especializada en niños y miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

"Un consejo es que se relajen, que se distiendan, que los padres aflojen con la exigencia. Que los chicos estén libres, y que puedan levantarse o acostarse más tarde si quieren", agregó Nora Koremblit de Vinacur, psicoanalista especializada en niños y adolescentes.

Para otros, en cambio, las clases virtuales son una rutina que ordena los horarios de la casa. Y perderlas temporalmente les preocupa. "El hecho de no tener tareas me alivia. Pero a la vez me genera ansiedad, por la cantidad de tiempo libre encerradas que vamos a tener. Dentro de todo las clases virtuales nos son ordenadoras y ya tenemos nuestras rutinas armadas", dijo Laura Vitullo, docente de 40 años, que vive en Villa Pueyrredón y tiene una hija de 6.

Como ella también va a tener vacaciones, se imagina compartiendo con su hija juegos con muñecos y bloques, o juegos de mesa juntas. También piensa flexibilizar el uso de pantallas. "Va a tener muchas menos restricciones que ahora en cuanto a las pantallas y los dibujitos", completó. Es la primera vez que no viajará a Córdoba para las vacaciones de invierno, como hacía todos los años.

"Es lógico que se flexibilice un poco el uso de las pantallas en este contexto. Los padres necesitan trabajar. Y las pantallas muchas veces evitan conflictos", observó Widder.

Eso mismo consideró Mauro Morrone, de 40 años, padre de un chico de 11 que asiste a un colegio primario de la zona norte del Gran Buenos Aires: "En estas circunstancias no me preocupa tanto el uso de pantallas. Hoy tenemos que ser un poco más flexibles, por lo que significa el encierro. La Play es un medio de socialización porque juega con otros amigos. Aunque tenga cosas en contra, la tecnología aporta soluciones porque les permite socializar".

Para poder articular mejor las vacaciones de su hijo con su vida laboral, piensa pedirse unos días en el trabajo. Espera poder compartir tranquilos un desayuno juntos, poder ver películas, jugar al Uno, o hacer un asado con su hijo. "Lo mejor que le puede ofrecer uno a un chico es su tiempo", sostuvo.

Por eso, los especialistas destacan la importancia de dedicar aunque sea un momento del día a compartir una actividad con los hijos.

Incluso para los padres que trabajan a distancia y no pueden tomarse vacaciones. "Si ambos teletrabajan se pueden ir turnando. Uno trabaja unas horas y el otro acompaña a los chicos. Muchas veces los padres están muy abocados al trabajo y los chicos quedan muy solos. Es importante tener un momento donde se pueda cortar el trabajo, aunque sea unos 20 minutos para almorzar", explicó Vinacur.

Los padres de adolescentes se enfrentarán a otro desafío. Si bien sus hijos ya son más independientes, transitan una edad en la que sufren más el no poder salir. "Con los adolescentes es más difícil que con los chicos chiquitos. Suelen juntarse en grupo y salir entre ellos en vacaciones de invierno. Van a pasar la tarde a la plaza, escuchando música y tomando mate. Eso no va a poder ser. Va a ser raro este año", dice Lucila Bringas, de 45 años, madre de una chica de 17 años, que asiste al último año de secundaria en una escuela pública de la ciudad.

"La adolescencia es el momento de apoyarse en el grupo de amigos y despegarse de los padres. Esto que es fundamental para la salud mental, está inhibido en este momento. Los adolescentes están muy enojados con la situación y al no poder encontrarse con sus amigos, tienden a encerrarse mucho en el cuarto. Hay que acompañarlos, hablar mucho con ellos y tratar de compartir más la vida. Es importante escuchar sus protestas", agregó Widder.

"Los chicos y los profes necesitan vacaciones y se las merecen más que nunca, después de todo lo que trabajaron en esta nueva modalidad. Espero que las disfruten de la manera que puedan. En casa será viendo series, películas, leyendo, cocinando y armando juegos", concluyó Bringas.

FUENTE: La Nación

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