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05/07/2017

Entusiastas, inspiradores y con "sentido común": las claves de los docentes innovadores

Son los maestros que buscan atraer la atención de los alumnos y motivar el deseo de aprender. Hoy termina en Buenos Aires un foro internacional sobre este tema

Ahí se lo ve al profe Marcos Delle Piane (50) moviéndose al ritmo del “Despacito” de Fonsi, frente al pizarrón, mientras resuelve una ecuación matemática. Los alumnos parecen tomarlo con cierta naturalidad, ¿será cuestión de todos los días? Luego se sabrá que sí, que Marcos decidió entregarles su propio celular a los chicos de séptimos grado de la Escuela 188 de San Martín de los Andes (Neuquén) para que durante la resolución de los problemas matemáticos, ellos elijan un tema que acompañe ese momento. “El proceso se hace más divertido”, explica.

Delle Piane no es el único docente que busca alternativas para atraer la atención de los alumnos y motivar así el deseo de aprender. Las escuelas están pobladas de maestros y profesores entusiastas que, a pesar de las dificultades laborales y los sueldos que no alcanzan, buscan la mejor forma de contagiar su pasión por el conocimiento. Lo nuevo es que esta vez el profe grabó la imagen y “colgó” el video en Facebook, que luego se viralizó, llegó a los medios y disparó el debate: ¿sirven estas formas de enseñar? ¿qué resultados se obtienen?

“Hoy la palabra innovación es un fetiche, está sobrevalorada. Y como todo aquello que se pone de moda, sufre una inflación conceptual que le quita valor productivo. Pero hay experiencias prácticas que muestran que si la innovación tiene un claro propósito, un para qué, se obtienen buenos resultados en los aprendizajes”, dice Axel Rivas, codirector del programa de Educación de CIPPEC y autor del libro “Cambio e innovación educativa: las cuestiones cruciales”, que se presentó ayer en el XII Foro Latinoamericano de Educación que se hace en Buenos Aires.

Rivas cree que las trabas que hoy tienen los docentes -desde lo salarial hasta la sobrecarga de trabajo o la falta de conectividad en las escuelas- “no debiera ser paralizante para innovar”. “Los educadores tienen que mantener sus reclamos y al mismo tiempo actuar con el mayor potencial sobre la innovación”, afirma.

Los expertos coinciden en que la clave principal está en que los alumnos comprendan para qué sirve aprender. “Viene un profesor y te da un contenido, viene otro y agrega el suyo y así sucesivamente. Y el alumno está siempre ahí sentado escuchando. Y cuando pregunta para qué sirve, le contestan ‘ya lo verás en el futuro’. Este esquema ya no funciona más”, dice a Clarín Xavier Aragay, ex director de la Fundación Jesuitas Educación, de Barcelona. Allí implementaron un proyecto en ocho escuelas, en las que reemplazaron el modelo de materias, exámenes y horarios tradicionales por proyectos en espacios colaborativos. Aragay expone hoy esta experiencia en el Foro.

Rivas agrega que la clave para innovar en clases es comenzar siempre con una pregunta de interés para los alumnos. Y cuenta el caso del profesor salteño Daniel Córdoba, que empezó hace 25 años con pequeños talleres de física los sábados y logró tanto entusiasmo en sus alumnos que se fueron “contagiando”, a punto tal que hoy el Instituto Balseiro de Bariloche (donde se ofrecen vacantes para unos pocos) tiene mayoría de estudiantes salteños.

El profesor Córdoba había explicado en una entrevista con Clarín cómo lo hizo. Para él, la clave fue apelar a la curiosidad de los chicos, despertarles preguntas, invitarlos a razonar por medio de enigmas. Parece que lo está haciendo bien porque sus clases de los sábados empiezan a las nueve y él debe “echar” a los alumnos a las ocho de la noche porque no se quieren ir.

Los expertos coinciden en que las características más comunes de los “docentes innovadores” son la capacidad de disfrutar enseñando, de buscar la experimentación, de trabajar en equipo y contagiar el entusiasmo a otros profesores, así como de reflexionar y preguntarse el para qué de la innovación. “Estos docentes no se guían por las modas de la enseñanza sino que lo hacen por el ‘sentido común pedagógico’. Disfrutan dentro del aula enseñando y logran que algunos se contagien de esa pasión”, dice Marta Libedinsky, profesora de Flacso y autora del libro “La innovación educativa en la era digital”.

Es el caso de María Bertossi, de un colegio agrotécnico rural de Junín de los Andes, que a fuerza de entusiasmo logró que los alumnos del último año de la secundaria hagan prácticas con los productores del área y se vincularan profesionalmente.

Rivas sostiene que para innovar en la escuela no hace falta “cambiarlo todo” ni “empezar de cero” y tampoco, como muchas veces se piensa, los cambios tienen que ser a gran escala. Lo conveniente es pensar en “propuestas practicables” de innovación educativa.

Entre los tantos proyectos que usan tecnología para innovar (otra moda) se destaca el del profesor de física brasileño Marco Fisbhen que diseñó “Descomplica”, una plataforma de videos educativos muy didácticos y entretenidos, visitada por 10 millones de adolescentes por mes. “Los profesores serios y formales ya no funcionan”, le dijo a Clarín.

Innovar en la escuela también tiene sus riesgos, señala Rivas. Uno de ellos es experimentar con los chicos, sin tener una investigación científica detrás, que avale lo que se hace. Otro es iniciar una innovación que no puede mantenerse en el tiempo. “Esto puede decepcionar a los que inician nuevos proyectos”, dice.

Como sea, estas experiencias son observadas por las autoridades de todos los países, que siempre están “a la pesca” de nuevas ideas para cambiar los sistemas educativos, que hoy no motivan mucho que digamos.

“Llevamos a los chicos con los productores rurales, unos aprenden de los otros”

María Eugenia Bertossi nació en Rosario y hace 29 años llegó a su lugar en el mundo. Docente en la escuela rural “San Ignacio” -en el paraje Sancabao, sobre la ruta 61 y a 15 kilómetros de Junín de los Andes-, hace tres años inició un proyecto innovador.

María Eugenia da las materias de organización y explotación agropecuaria en el último año de la secundaria de esta escuela albergue agrotécnica.

El proyecto consiste en “sacar a los chicos del aula” y llevarlos a hacer prácticas profesionales con los pequeños productores de esa zona rural. Allí van e instalan un sistema de riego para el cultivo de frutillas o arreglan un invernadero. “El aprendizaje es mutuo. Ellos aprenden de los productores y los productores de ellos”, dice. Por el proyecto y por cómo integró la tecnología, fue premiada como una de las docentes más innovadoras de Argentina por Microsoft.

Proyecto de alfabetización en primer grado

Las docentes Shirly Lerch y Cintia Lopez explican el proyecto de alfabetización en primer grado: “Consistió en adentrarnos en el mundo del circo, para ello las maestras (una del turno mañana y otra del turno tarde) aparecíamos en las aulas de ambos turnos disfrazadas de Clota y Pirula, dos personajes que se sostuvieron a lo largo del año para el proyecto y eran ‘primas lejanas de las docentes’”, dicen.

Y agregan: Leímos muchos cuentos de circo enviados por el plan “Leer para crecer” (plan que este año el gobierno eliminó) y otros comprados con mucho esfuerzo por la cooperadora de la escuela. Luego de leer los cuentos, investigar sus personajes y características del circo, vimos videos en “youtube” sobre “Cirque du soleil” (aprendiendo a usar el buscador de youtube, así como a navegar por internet). Allí cada nene empezó a diseñar su propio personaje del circo, respetando la escritura de cada cual desde una perspectiva de alfabetización constructivista. En uno de los grados escribimos un cuento de manera colectiva, con la estrategia “dictado a la maestra” junto a los nenes de sala de cinco, aprovechando algunos de los personajes circenses que ellos mismos habían creado. Luego en la pantalla digital con ayuda de la facilitadora de computación los nenes ilustraron ese cuento que habían escrito y para el acto de fin de año, cada uno vestido del personaje elegido hicieron un show de circo y se turnaron para leer (por primera vez públicamente y con muchos nervios) el cuento que inventaron que tenía las diapositivas en la pantalla grande. En el grado del turno tarde crearon cuentos en grupos de a cuatro y la docente ayudó a editarlos, y para el cierre del año invitaron a los padres y leyeron las diversas producciones de cuentos de circo que había en el aula. A fin de año un espectáculo de circo vino a la escuela. Era muy gratificante ver que los niños/as se iban a sus casas diciendo que la escuela había estado genial y que las familias compartieran comentarios como que sus hijos les renarraban los cuentos que habíamos contado en clase o que les pedían que les compraran más libros para leer en casa. Cabe destacar que las docentes pensamos que aprender a leer y a escribir es un proceso sumamente complejo y debe tener un por qué. El nene o la nena que se enfrenta a semejante reto debe querer escribir “por algo” no “porqué si” no tiene sentido escribir porque la maestra me lo pide, tengo que escribir porque lo necesito, como lo hacemos los adultos en nuestra vida cotidiana. Nadie escribe porque se lo piden, la escritura es necesaria, hago la lista con las cosas que quiero comprar en el supermercado porque me sirve para no olvidarlas cuando estoy ahí. Escribo una carta o un mensaje de texto avisando que llego más tarde. Debe ser igual en la escuela, escribo porque quiero comunicar algo y vale la pena escribirlo. "Mi mamá me mima” o repetir varias veces una palabra en el renglón carece de sentido porque no comunican mensaje alguno y para qué voy a aprender a escribir sin un por qué. Del mismo modo sostenemos que la alfabetización es un proceso que dura para toda la vida, ya que siempre puedo aprender a comprender en profundidad más y más y la escuela es uno de los espacios importantes para que esto suceda.

“El juego y la recreación juntos son un cóctel muy potente para la educación”

Muy probablemente, el científico Gabriel Gellón, sea más conocido por niños y adolescentes que entre los adultos. Con su programa “La Casa de la Ciencia” se volvió una figura del canal infantil Paka Paka. Mientras que sus campamentos en la Patagonia, en los que hace coincidir a investigadores y adolescentes, lo transformó en un rostro habitual para grupos de jóvenes de todo el país.

Licenciado en Biología y doctorado en la Universidad de Yale (EE.UU.), Gellón viene acercando la ciencia a las nuevas generaciones a partir del uso de revolucionarias técnicas educativas.

“El juego y la recreación son un cóctel muy potente para la educación. Por eso creo en trabajar con científicos, educadores y recreadores. Hay que lograr que el chico disfrute el hecho del descubrimiento”, explica a Clarín.

Claudio Andrade, Neuquén

Cambiar las aulas, otro de los desafíos

Puede parecer extravagante cuando hay otras urgencias, pero los expertos afirman que el espacio del aula también tiene que ser modificado si se busca una educación más innovadora. Es importante para que los chicos “quieran estar ahí” y así motivarlos para el aprendizaje.

El cambio de la secundaria que estudian los ministerios de educación de todas las provincias, y que fue anticipado por Clarín, contempla “flexibilizar y generar nuevos espacios dentro de las escuelas”. Para eso, el Ministerio de Educación está actualizando el catálogo de construcción de escuelas y mobiliarios para generar “escuelas innovadoras desde lo edilicio”, con el asesoramiento del Estudio de Rosan Bosch de Dinamarca. Ya han trabajado con los arquitectos del Ministerio.

Foro de innovación

El 27/06 Terminó en Buenos Aires el XII Foro Latinoamericano de Educación, que reúne a expertos y referentes de toda la región. Se debate acerca de las necesidades, límites y expectativas de los cambios y la innovación en educación, con foco en la secundaria. Está organizado por Fundación Santillana con el patrocinio de la OEI.

FUENTE: Clarín