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15/07/2020

Coronavirus: tapabocas, aulas "burbuja", y controles de temperatura, las medidas para la vuelta a las aulas en varias ciudades del mundo

Con distanciamiento social, recreos escalonados y estrictas medidas de higiene, muchas escuelas de Europa y Oceanía comenzaron a recibir a sus alumnos después de dos meses de cuarentena obligatoria por la pandemia del Covid-19. 

En la ciudad española de Barcelona, los colegios reabrieron por dos semanas antes de que comenzaran las vacaciones de verano, solo para los niños de nivel inicial y los alumnos que terminan la primaria.
"La apertura del jardín es para que los padres puedan volver a trabajar y dejar a los chicos un par de horas. Solamente pueden estar en la escuela de 9 a 13, acá la educación siempre es jornada completa, pero ahora los reciben solo medio día. En el caso de los que entran en el secundario es para que tengan un refuerzo y se puedan despedir del colegio y solo habrá entre 8 a 10 alumnos por curso", explica Julieta Maldonado, de 41 años y madre de Nicanor, de 4.

En el jardín de Nicanor, los padres deben firmar una declaración en la que se hacen cargo de enviar a sus hijos al colegio en la situación actual y tienen dos horarios de entrada con diferencia de 5 minutos para evitar la aglomeración en la puerta de la escuela. Los niños deben ir con tapabocas y guantes, se tienen que higienizar las manos varias veces durante la jornada y no deben tener contacto entre compañeros. "Al ser tan chiquitos es muy difícil, porque cómo le decís a un nene de 4 años que no vaya a abrazar o que no esté pegado a su maestra o a sus compañeros", explica Maldonado. También les toman la temperatura al ingresar y al salir del jardín.

Reino Unido

Para acompañar la transición de jardín a primaria y el ingreso al secundario, la escuela donde enseña Amalia Pickles, en la ciudad de Welling, al sudeste de Londres, Inglaterra, esta recibiendo a sus alumnos de nivel inicial, primero y sexto grado. "Se pusieron todas las medidas de seguridad como agregar lugares en los patios para lavarse las manos, se sacó mucho mobiliario de las aulas para que haya más espacio y no tener que estar tan cerca uno del otro y hay cinta en el piso para marcar los dos metros de distancia", describe Pickles. Y agrega: "Los niños solo van de mañana y no todos entran a la misma hora para que no se junten afuera, tampoco van a almorzar en la escuela porque la cantina está cerrada así que si quieren comer se tienen que traer el lunch y todo se hace dentro de la clase".
En este colegio, que siempre estuvo abierto para recibir a los alumnos cuyos padres son trabajadores esenciales, los niños tienen recreos escalonados y las aulas tienen un máximo de 15 alumnos, la mitad de chicos que había por curso antes de la pandemia. Las clases presenciales "se dividen en diferentes equipos, una mitad de los de sexto van lunes y martes y la otra parte jueves y viernes. Los miércoles la escuela va a hacer desinfección a fondo. Sin embargo, los niños que estaban en el grupo de los hijos de trabajadores esenciales van todos los días porque están en otra parte de la escuela", cuenta Pickles. Así será hasta el 21 próximo cuando comiencen las vacaciones y barajan la posibilidad de que haya escuela de verano.

Suiza

Para que exista cierta distancia entre los niños, las mesas compartidas que había en las aulas de las escuelas de Zug, en Suiza, fueron reemplazadas por pupitres y cada curso tiene un horario distinto de recreo. Así, "en un caso que dio positivo, una vez que empezaron las clases, a esa niña y a toda el aula los aislaron y durante 10 días estuvieron en su casa con clases on line. Una vez que no se detectó ningún otro caso los chicos volvieron a clase normalmente", dice Lucia Lemmo, que vive en Zug y es madre de Helena, de 4 años, e Isabel, de 2. Ella explica que no hay un protocolo sobre cómo los padres deben llevar a los chicos a la escuela porque desde los 5 años van caminando solos, ya que no suelen vivir lejos.
En la guardería donde asiste Helena pasaron de aulas con 12 niños a grupos de 5 chicos con dos maestras y no hay restricciones de contacto con las docentes. "Para las actividades al aire libre usaban mucho el trasporte público con los nenes, porque iban a diferentes parques o a la granja que queda más lejos, y todas esas actividades siguen suspendidas hasta ver cómo funciona las clases porque se está esperando un segundo brote", afirma Lemmo.

Nueva Zelanda

Tres semanas antes de ser declarado el primer país libre de coronavirus, Nueva Zelanda, reabrió las escuelas con el concepto de "burbuja" que consistió en separar a los chicos por edades y aulas y que tengan acceso a diferentes sectores de la escuela en determinados horarios. Así, ante un caso positivo de Covid-19 la cantidad de gente que tenía contacto con ese chico era menor que si el alumno transitaba por toda la escuela.
En el jardín de infantes al que asiste Margarita, de 4 años, los padres hacían una fila con dos metros de distancia entre sí, entraban de a uno hasta una línea roja y la maestra buscaba al alumno para llevarlo a la sala. "Cuando se nos permite entrar se nos pide limpiarnos las manos con alcohol en gel, firmar una planilla que la nena estaba bien de salud y se le tomaba la temperatura al lado mío, se anotaba el valor y yo firmaba", cuenta Florencia Montaruli, que vive en la ciudad de Invercargill, en Nueva Zelanda y es la madre de Bernardita de 10 años; de Martino, de 8, y de Margarita.
A sus dos hijos mayores nunca le tomaron la temperatura y "los maestros explicaron mucho sobre la higiene personal y que no iban a poder tener contacto estrecho aunque acá de por si son más fríos, no se dan beso ni nada", describe Montaruli. Según cuenta, la gente es muy paciente, tolerante y comprensiva. "Cuando un nene le cuesta aceptar una regla se lo explica de distintas formas, con mi hija más chica, al no poder entrar en la salita y dejarla, a veces se ponía a llorar y las maestras con una dulzura extra, siempre respetando desde la línea roja y ellas desde el otro lado, hacíamos todo para que pudiera entrar sin problemas a su salita", señala. Y agrega: "Hoy ya hacemos vida normal no existe más la distancia social".

FUENTE: La Nación